Tiempos de colegio

93967-We-All-Hate-School

¿Alguna vez tuviste ganas de regresar al colegio años después de haberlo dejado? creo que la mayoría de personas han sentido esta sensación post-adolescente luego de pasar a una etapa de mayor responsabilidad, aunque en mi caso, siempre fue todo lo contrario y les cuento por qué.

Siempre odié el colegio. Recuerdo la primera vez que fui casi llevada a la fuerza por mi madre a la puerta del nido, donde veía a niños que estaban llorando, gritando, cogiéndose de la puerta y hasta pataleando en el piso, intuyendo el inicio de su reclusión en “la cárcel con licencia educativa”. Y es que no es para menos, puesto ese lugar significó -durante 11 años- un martirio al que solo atiné a sobrellevar castigando a mis padres, haciéndolos ir cuantas veces quería a la oficina del director o directora de turno. Por mi rebeldía,  recuerdo haber sido un imán para los desadaptados más grandes del colegio, integrando ese grupo rápidamente y sin problema alguno transformándome en una pequeña bully -pero de los que se pasaban de listos- con algunos niños débiles del salón; y es que nunca me gustó la injusticia y hasta hoy en día, no avalo la violencia como medio de solución a los problemas, aunque algunos merecen en la actualidad que les recuerde las épocas de colegio con unas cuantas dosis de retorcidas de pezón en tercer grado, coscorrones a granel o mi favorito: calzón chino con rompe línea 3000.

No me siento orgullosa de ello, ni mucho menos lo digo para pregonar mis fechorías estudiantiles. Sólo se toque fondo, cuando mi padre decidió tirar la toalla para buscar un colegio que me vuelva a recibir. Si, ya había pasado por 3 centros educativos religiosos y mi conducta no mejoraba, así que tras una pelea en el baño, 4 puntos en la cabeza -para la agraviada- y mi ojo morado, él no tuvo más remedio que darme el ultimátum para ver si me componía o me quedaba burra para siempre. Al ver su reacción y mirada de decepción, lamentablemente pude entender que no actúe bien durante muchos años y le pedí de rodillas otra oportunidad, entonces solo así él pudo conseguirme -con esas notas de conducta no se como lo hizo- una vacante en un colegio nacional que ahora es una discoteca; no es broma, es un centro de diversión nocturna, ubicada en la 15 de la avenida Arequipa. El primer día pude experimentar el otro lado de la moneda, siendo víctima de bullying – aunque quise defenderme-  experimentando lo que se siente ser maltratada por alguien con más tamaño, peso y maña que uno, dejándome la vida una lección bien en claro: todo lo que das, recibes. La parte bonita del historia es que las mejores amigas que conservo hasta el día de hoy -mi cable a tierra- son las del colegio nacional, donde finalicé en el 3er puesto de orden al mérito, para demostrarle a mi papa que podía ser responsablemente rebelde.

Como madre, ahora entiendo mejor a la mía y definitivamente tras muchos años, he comprendido que quizás si me comporte así, fue para borrar ese recuerdo caótico del primer día escolar, y es ahí donde les digo a las mamás: deben preparar a su niños con anticipación, hablándoles de los cambios que llegarán al iniciar sus estudios. En mi caso, veía a mis hermanos mayores renegar siempre del colegio y quizás -indirectamente- yo terminé asociando sus malas experiencias a la mía, superando ese temor por decisión propia.

Mañana envio a mis niños al colegio, por ello recordé mis experiencias estudiantiles. Además de ello,  hace algunas semanas mi amiga Karla -del colegio- se casó y fue el motivo perfecto para reunir al grupo, compartiendo y recordando nuestras aventuras para buscar fondos pre-promoción, sintiéndonos una vez más, como de 16 años, transportandonos a ese colegio de paredes altas y salones pequeños, los mismos que -hasta el final de sus días- guardaron celosamente todos nuestros secretos compartidos -en los cambios de hora- sobre primeros besos, amores y desilusiones de la edad.

Processed with VSCO with hb1 preset
Aunque no estuvieron todas por una cuestión de maternidad o distancia, nos reunimos y recordamos muchos momentos bonitos de nuestra adolescencia.
Disfrutando del matrimonio de Karla, la más carismática del salón. Abajo mi look para ese día.
Decidí  ir al matrimonio de Karla, con una blusa muy ligera en combinación con falda que hice para la gala de Cinescape.

Blusa: Maldi en C.C. Ya

Falda: Katha Puga

Collar: Ilaria

Pulsera: Bulgari

Clutch: Vintage

Creo que terminaré por admitir -con una lagrimita- que sólo en el último año de estudios, sentí algo de tristeza por dejar esa etapa escolar y todo fue gracias a ellas, quienes me acogieron y apoyaron en todo momento; gozando de esa clase de amistades que solo uno sabe, durarán de por vida.  Cambio y fuera.

tumblr_moucwdiWVe1sqzogio1_500

 

Agregue un comentario

*