Cuando lo virtual se apodera de tu vida

Hace poco la actriz JLaw llamaba la atención a un periodista e E! Entertainment por estar mirando su celular mientras ella hablaba, eso ahora no me sorprende. Hace dos años fuí a un cumpleaños no tan feliz, donde todos los invitados en lugar de interactuar, miraban el teléfono y hasta hablaban entre ellos a través del whatsapp. Increíble pero cierto, es  triste pero a todos NOS HA PASADO. Estar absortos sentados chequeando el aparato conductor de “emociones sin emoción” ya no es cosa de unos cuantos.  “El síndrome de la ansiedad por las redes” nos ataca en una mesa, almorzando, cenando, en una reunión,  en una entrevista, manejando, en una cita o con el plan del día, siendo esta nuestra triste “realidad virtual” para que de momentos la única posible cura, es poder reflexionar acerca de cuán adictos somos a la red y tratar de medir la cantidad de horas que pasas frente a tu celular, laptop o tablet.

En lo personal, lo vivo todo el tiempo con mis hijos, quienes poco a poco vierten sus emociones y minutos en mascotas poco adorables -que hasta llenaría de furia al tamagotchi o furby de mis épocas- concentrando energías en jugar más con un Pou o Tom cat que con el perro de la esquina. Cuando los llamo a comer o a bañarse debo repetir hasta 3 veces para que comprendan que les estoy dando un mandato simple y he de decir que muchas mamás comparten ese mismo problema, no solo con sus hijos sino con sus parejas.

Digo esto aún teniendo una página web a la que alimento cuando puedo en la semana y no es tener doble rasero, pero creo es necesario hablar de ello alguna vez porque el stress del día a día nos inunda tanto en nuestra rutina que sumado al -adquirido por default- “síndrome de la ansiedad por las redes” no nos permite ni siquiera tomamos un rato para ver más allá de “nuestras realidades”. Eso me pasó durante mucho tiempo, vivía atrapada en un mundo de ansiedad tecnológica hasta que después de casi 8 años, volví a sentir la brisa marina en mí rostro y me dí la oportunidad de desconectarme de mi realidad virtual para reconectarme con la naturaleza o las pequeñas cosas que uno deja pasar a diario,  las mismas que ves sin mirar cada vez que pases frente a ellas.

Este no es el sermón de la parroquia ni mucho menos. Por eso si pueden medir o reducir aunque sea un día de la semana el uso de los aparatos tecnológicos para cambiarlo por “una cita con lo real” sería genial para ustedes, ya que su “yo del futuro” se los agradecera infinitamente por haber disfrutado de las cosas más simples de la vida en lugar de estar en modo stand by sin disfrutar lo que nos rodea.

 

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Hace tanto que no me distanciaba de mi celular que sentí ansiedad de no poder ver mis mensajes durante las dos horas que duró este paseo.

 

Caminar y ver más allá de nuestra rutina es importante para mantenerse fresco, influyendo hasta en nuestro ánimo y modo de ver la vida.

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Kimono: Maldi – Centro Comercial Ya en Gamarra.

Hair: Masters Of Hair

Top: Katha Puga

Short: Levis

Sneakers: Converse

Watch: Moto 360

Clutch: Prüne

Sunglasses: Michael Kors

 

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